
RIIS UNIVALLE. Jul.-Dic. 19(45), 2023; ISSN: 2075-6208 37
Doppler transcraneal y su impacto en
la lesión cerebral traumática.
pronóstico y tiene un valor predictivo positivo (VPP)
para una mala evolución y, si se asocia a hipoxia, el
VPP tiene un ascenso importante; la presencia de
hipotensión arterial al ingreso en nuestro estudio
fue 34,18 %; podemos indicar que con la presencia
de esta condición hay más probabilidad (62,5 %)
de presentar un resultado desfavorable, en especial
si se verica que el paciente presentó hipotensión
desde el tiempo prehospitalario, mostrando un RR
9,2; p=0,05.
Al respecto del empleo de la escala de Marshall
y su factor pronóstico, al igual que mencionaron
Mosquera CG, et al (18-20), en su estudio realizado
en un hospital de tercer nivel como el nuestro,
demostraron de igual manera, que el factor
pronóstico de la escala de Marshall por sí sola no
tiene una gran repercusión, lo cual mejora al realizar
un análisis con la ECG de los pacientes estudiados,
dándole de esta manera una mejor efectividad. En
lo referente al tratamiento, si bien se realizaron
varios estudios como lo son el estudio DECRA de
2011 (19-23), y RESCUEicp del 2016 (20, 24),
estos estudios muestran sin duda alguna, que la
craniectomía, si bien logra controlar la hipertensión
intracraneana, pero no representa un benecio sobre
los resultados nales; en nuestro estudio intervención
neuroquirúrgica más frecuente fue la craniectomía
a comparación de la craneotomía (38,7 %, 36,7 %
respectivamente); en contraste, la craneotomía la
que tuvo una mejor representatividad como factor
protector con un RR: 0,41; p=0,05); con respecto
a la craniectomía con un RR 1,96; p=0,05, que lo
expone como un factor de riesgo al aumento de la
mortalidad de los pacientes.
Con respecto al DTC y su relación con el resultado;
los hallazgos de nuestro estudio concuerdan con los
hallazgos publicados por Nida F. et al el 2019 (3,
25), que denota la presencia de un IP alto ≥1,56,
que predijo más del 83 % de la tasa de desenlace
desfavorable, mientras que un IP bajo ≤1 identicó a
71 % de los pacientes con un buen desenlace (GOSE
4–5); nuestro estudio reveló que el DTC juega un
papel como herramienta de diagnóstico y además
pronóstico en términos de determinar el resultado
funcional en pacientes con LCT a los 3 meses; de tal
manera presencia de IP ≥1,2 predijo más de 86.2 %
con un RR 54,00; p=0,0005 de la tasa de desenlace
desfavorable (GOSE 1-3), mientras que un IP bajo
≤1.2 identicó a 70 %, con un RR 0,19; p=0,005
de los pacientes con un buen desenlace (GOSE
4–5); además de ser una herramienta con mayor
sensibilidad para detectar un resultado desfavorable
(sensibilidad 78 %, especicidad 81 %) y un ABC
(área bajo la curva en español) de 0,85.
Sin embargo, nuestro estudio debe de interpretarse
en el contexto de varias limitaciones; en primer
lugar, la LCT termina siendo una entidad dinámica y
heterogénea, donde el control de la PIC es importante
pero no suciente para mejorar los resultados nales,
que no solo se limita a la supervivencia, sino la
calidad de vida de los pacientes. En segundo lugar,
no se tomó en cuenta características de severidad de
ingreso de los pacientes y comorbilidades, los cuales
también podría afectar el pronóstico y nalmente
creemos que se debe realizar un estudio más amplio
que valore la calidad de vida nal, haciendo un
seguimiento más largo a los pacientes y denotar el
desenlace de estos, muchas veces en salas generales
o centros de larga permanencia.
En conclusión, nuestros datos indican una posible
ecacia del DTC como herramienta diagnóstica y
además pronóstica en la lesión cerebral traumática;
los factores de mal pronóstico iniciales que más se
asociaron fueron: la ECG, pupilas jas, hipotensión,
mecanismo de lesión y el tipo de manejo realizado
en los pacientes y para terminar, la escala de
Marshall sumado a la ECG de ingreso se convierte
en una herramienta verdaderamente importante.
La ultrasonografía cerebral resultó ser de mucha
utilidad, no solo para el diagnóstico y seguimiento,
por lo que se sugiere su implementación como
parte de la monitorización continua de los pacientes
neurocríticos; además recomendamos elaborar
estudios más grades que puedan validar el uso
del mismo, estudios multicentricos, así mismo,
de validarlo en diferentes contextos clínicos para
ampliar un monitoreo mas extendido, sin dejar de
lado la individualización y la clínica del paciente;
considerar objetivamente las variables pronósticas
apoyando asi la toma de deciones; continuar el
fortalecimiento del manejo interdiciplinario del
paciente politraumatizado y elaborar guías y
protocolos de acción diagnóstica-terapéutica propias
del hospital, sobre la base de nuestros propios datos.